¡Hola, visitante curioso!
Yo soy Marah, y siempre he sido bastante desastre.
Me pasaba la vida corriendo de un lado a otro, tratando de hacer mil cosas a la vez y sintiendo que siempre llegaba tarde a todo, que siempre lo dejaba todo a medias.
¿Te suena?
Me engañaba a mí misma diciéndome que el mundo iba muy rápido y que yo tenía que seguir su ritmo. En fin, que la vida era así y punto.
Y en esa carrera se iban amontonando los días, los meses y los años, uno tras otro. Sin disfrutar del tiempo, que es el regalo más preciado. Sin aprovecharlo.
Pero, un día, la vida me dio un tortazo con la mano abierta.
Me hizo pararme en seco y, a la vez, correr más rápido de lo que había corrido jamás. En una prueba médica como otra cualquiera debida a unas molestias leves, a mi chico le detectaron un tumor.
Un cáncer.
Pocas palabras tienen tanta fuerza y dan tantísimo miedo.
Durante diez segundos, me vine abajo. ¿Has sentido alguna vez que el mundo tira del freno de mano y te da seis vueltas de campana? Pues así.
Pero solo fueron diez segundos, porque ahí sí que no había tiempo que perder.
Y corrí, corrí mucho, porque mi universo se había parado.
Corrí con la energía y la fuerza de dos durante meses, porque no quedaba otra opción.
Y en ese camino encontré muchas cosas extraordinarias.
Conocí personas increíbles que nos llenaron de amor y ánimo.
Descubrí que, con la motivación suficiente, todos podemos ser capaces de hacer lo que antes nos parecía inimaginable.
Aprendí a no juzgar a los demás, porque nunca sabes los pesos que cargan en sus mochilas.
Y me encontré de nuevo con el arte, especialmente con el Zentangle®.
Aunque ya lo conocía, fue entonces cuando lo descubrí de verdad. Cada sesión de Zentangle era mi ratito de paz mental. Me ayudaba a evadirme, a soltar lastre y cargar de nuevo las pilas, a transformar la ansiedad en concentración e, incluso, a ver las cosas de otra manera y ganar claridad.
Trazo a trazo, el Zentangle me enseñó a fluir mejor con la vida.
Entonces decidí hacer pequeños cambios en mi mundo para fluir aún más. Entre ellos, titularme como CZT para llevar el método a más personas.
Y para ser aún más feliz.
Hoy vivo un poco más lento y soy algo menos desastrosa.
Disfruto enseñando y compartiendo el Zentangle en mis clases y talleres, maravillándome con todo lo que podemos conseguir con tan poco y demostrando que todos llevamos un artista dentro.
Sí, todos, incluso tú.
Cosas sobre mí que igual te apetece conocer
- Inquieta de mente y exploradora por naturaleza, me gusta probarlo todo, aprender cosas nuevas y escuchar con atención a las personas.
- Soy traductora audiovisual. No, no pongo la voz a ninguna actriz; esos son los actores de doblaje. Yo traduzco subtítulos de pelis, series y programas de TV. Estudié cine. Después empecé tres carreras y no acabé ninguna.
- Adoro a todos los animales de entre dos y cuatro patas, especialmente a los gatos. Ahora comparto mi vida con Lana, una podenca preciosa y asustadiza, Ringo, el galgo más feliz del mundo, y Pedro, mi amor. Todos son adoptados.
- Vivo en Oviedo, y estoy convencida de que Asturias es el paraíso en la tierra. No quiero irme de aquí nunca.
- Odio la verdura. Casi toda y en casi todas sus formas.
- Soy coach de Heroic, un método que combina la sabiduría y filosofía antiguas con la ciencia y psicología modernas para ayudarte a ser cada día un poquito mejor aplicando pequeños cambios a tu día a día.
- A lo largo de mi vida he hecho 15 mudanzas. Las detesto y tengo el firme propósito de no volver a hacer ninguna más.
- Doy clases de punto en mi ciudad, en La Oveja Lola. Si pasas un martes por allí me encontrarás con mis alumnas, un grupo de mujeres maravillosas con las que me lo paso genial.
- También enseño Zentangle como voluntaria en Villabona, la cárcel de Asturias. Y es una pasada.
- Canto fatal, aunque una vez grabé los coros de un single porque tengo amigos que me quieren mucho. También toco el piano, el saxo, el ukelele y la guitarra a un nivel terriblemente mediocre.
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Si no estás, te los pierdes.
Te escribo varias veces a la semana con consejos y herramientas sencillas para reducir el estrés, potenciar la creatividad y recuperar tu calma. También te cuento historias curiosas y anécdotas del día a día que quizá te saquen una sonrisa 
Responsable: yo misma, Marah Villaverde.
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